“El sol brilla sobre nosotros. ¡Vamos Uruguay”. Ese es el lema que lleva el omnibus en el que se transportarán los jugadores la selección uruguaya en Sudáfrica. Y bueh... podría ser peor. Podría decir “Estamos a 7 partidos de ser campeones del mundo” y ahí Gorzy se nos hecha a llorar como un bebé. ¡Seamos más creativos muchachos! Tenía que haber sido algo como “Bravos en fieras batallas” o “Tiranos temblad – ahhhhhh” ¡Hasta un “Como dijo el negro jefe: Los de afuera son de palo” habría estado mejor! Fuentes no muy confiables sostienen que hubo una propuesta para que el omnibus de Argentina llevara el lema “Sigan mamando”, que me parece muchísimo más pintoresco que el “Última parada, la gloria” que eligieron finalmente, y hubo otra para el omnibus de Francia que decía “Un aplauso para Henry” donde me parece acertada la decisión final de la FIFA de haberse quedado con el eslogan que terminaron utilizando. Y hablando de Francia.. ¡a ver si les ganamos de una buena vez eh! Seamos honestos con nosotros mismos por un instante: Cuando salimos sorteados con los franceses en el mismo grupo se nos subió un poco el indice revanchista que convive en nuestro ser despúes de 2002. Qué Mundial raro ese. Triste presentación de la selección, en la que todavía me cueste creer que teníamos a Lembo de titular y en la que jugaba además Darío Rodriguez (quien, por cierto, encajó lo que hoy es uno de los mejores goles en copas mundiales de la historia... sí, Darío Rodriguez), una patética copa para los franceses (que aún así no les pudimos ganar, y Zidane todavía tenía algo de pelo y era idéntico a uno de esos monjes de la edad media), y donde a Ronaldo se le quedó sin baterías la afeitadora justo cuando le quedaba el pedacito de adelante de la bocha. ¡Pero qué lindo sería poder ganarle a Francia, eh! Decirles: “¡Lleven, manga de giles come-caracoles! ¡No entraron por la puerta de atrás como nosotros, entraron por la ventanita del baño, y todo gracias a la mano de ese muerto que no le da vergüenza seguir vistiendo la camiseta de su país!” Y también convengamos que casi lloramos de felicidad cuando Dinamarca quedó lejos en los posibles cruces con la celeste – que convengamos que es un color bastante poco agresivo frente a ese rojo sangrante que tienen los europeos, y que sí estamos dispuestos a utilizar como casaca suplente. Aparte, ¿Qué tiene que ver el celeste con Uruguay? No me vengan con eso del cielo y el mar porque no se los creo. En realidad no me lo quiero creer, porque ahí sí que la agresividad la dejamos en las tribunas y sus respectivos pulmones y dejamos que los jugadores bailen ballet en el círculo central de la cancha. Entonces me dirán: “es la mezcla del azul y blanco de las franjas de la bandera nacional”. ¿Y el amarillo del sol? ¿Acaso no merece nuestro queridísimo sol ser parte del asunto? ¿No era que el sol brillaba sobre NOSOTROS? Si mezclamos el celeste con amarillo queda un color espantoso, un verde mocoso y repugnante. ¡Pongámosle un color más representativo, che! ¡Un rojo colita de cuadril, un marrón dulce de leche, y si insisten con el verde, un verde yerba! ¡Hasta Rocha Fútbol Club hizo más nacional su celeste que la selección! Pongamosle los colores de nuestro Procer, el Sr. General José Gervasio Artigas. A no, pero entonces los de Peñarol se nos ponen celosos... Entonces hagámosla mitad amarilla y negra, mitad roja, azul y blanca. Le ponemos una franja diagonal negra y pantalones violetas y unas medias a todo color como para que no se queje nadie y ya está. Le podemos pintar una nariz Charrúa y queda igualito al queridísimo “oso uruguayo”, pero seguro ahí nos van a criticar y nos van a discriminar por feos. Mejor le damos unos metros de tela a Paez Vilaró para que pinte lo que quiera y después hacemos con eso nuestro conjunto. Ahora que lo pienso, al lado de eso el celeste es muchísimo más agresivo; dejémoslo así... ¡típico pensamiento Uruguayo! ¡Ahí está! ¡Le teníamos que haber puesto “Dejémoslo así” al omnibus!
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