¡Achú!

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Durante estos últimos días uno de los temas más calientes en los medios de comunicación es la campaña de vacunación que organiza el Ministerio de Salud Pública. Como todos recordarán, a no ser que sufran de alzheimer o algún otro tipo de escasez de la memoria, hace un año exactamente se puso en circulación un nuevo virus gripal conocido como Gripe A H1N1, más célebre por su eufemismo “Gripe del Chancho”. Los de la OMS estaban aburridos y decidieron agregarle un poco de acción al mundo, como para que no decaiga la cosa, y dijeron “La gripe del pollo no duró nada che, tendríamos que buscarle otra vuelta al asunto, si no, nos vamos a aburrir todos. ¡Ya tuvimos suficiente con la gripe común! ¡Y que esta vez no sean los chinos! ¡Que sean... - hace girar el globo terráqueo, se tapa los ojos con una de sus manos, estira el dedo índice de la otra, y, a la cuenta mental de tres, lo utiliza para frenar la ruleta mundial – los mexicanos! ¡Y nada de pollos, que sean chanchos carajo!”. Es como el asunto de los billetes... así como la imparable inflación hizo que los billetes de 5 y 10 pesos hayan pasado a ser obra de colección, la gente necesitaba una nueva fuente de preocupación y razón de caos frente a la inminente desaparición de las gripes ya conocidas. ¡Y qué julepe nos pegaron eh! La gente relucía de lo higiénicos que estaban. El famoso termo debajo del brazo se convirtió en un pote de alcohol en gel, y parecía que estornudar o toser en otro lado que no sea en un búnker a 400 metros bajo tierra se había convertido en crimen casi igualable al de intento de homicidio. En serio... varias veces me gane la mirada de asco de todos los pasajeros del 104 luego de que involuntariamente haya estornudado dentro del vehículo (además de las miradas de disgusto, estaban las miradas de miedo, de esas que son como si a uno lo estuvieran apuntando con un arma cargada al medio de la frente. También estaban los que tomaron decisiones más activas: varios se cubrieron su nariz y boca con su mano, otros no demoraron en untarse todo el cuerpo en alcohol, y otros no tan apurados se tomaron el lujo de bajarse en la primer parada). Pero como todo era de esperarse, la raza humana ha sobrevivido nuevamente (a pesar de las terribles y lamentables bajas que nos ha provocado este bicho). Ahora, resulta que vuelve la ola gripal, y con ella otro pico en ventas del gel inmundo ese.
Como forma preventiva, el MSP organizó una campaña de vacunación en todo el país, llevando dosis de la nueva vacuna a todos los departamentos. Parece que fue tal el jabón que nos pegaron los mexicanos, que las vacunas se agotaron en varios lugares, y el Ministerio tuvo que hacer un nuevo encargo. La razón que da el gobierno a la falta de vacunas fue el “éxito que tuvo la campaña y la cultura de la gente que decidió seguir las recomendaciones del Ministerio”. Dejate de recomendaciones, Olesker. ¡La gente se vacuna porque no quiere desembolsar otra fortuna en Tamiflu, aspirinas, y alcohol en gel! Aparte, si no se vacunaran no tendría gracia. ¡Andá a decirles a los de la OMS que vayan buscando otro animal y otro país! Podrían, por una vez, elegir a Estados Unidos ¿no? Tanto les jode la inmigración que hasta sería una buena solución. Es más, yo lo usaría como parte principal de la campaña política de las siguientes elecciones. Y funcionaría como filtro: los únicos que tendrían las agallas para volar a EE.UU serían solo los terroristas. Todos los vuelos podrán ser derribados en el medio del Océano Atlántico y listo, mataste como 4 pájaros (y como 1500 terroristas) de un solo tiro. De todas formas, parece que el MSP subestimó a su pueblo. Los muy precavidos no se esperaban que la gente decidiera “seguir las recomendaciones del Ministerio”, y por eso ordenaron menos dosis. Entonces, pregunto yo... ¿De qué éxito me están hablando, cuando unas semanas atrás sostenían que eventualmente habrían suficientes dosis para todo aquel que quiera vacunarse, y ni siquiera van tres semanas de campaña? ¡O a estos muchachos les faltó un cero en el cálculo, o nos quieren pegar otro jabonazo de esos como para que nos volvamos a familiarizar con el asunto!

Lo dejo a su propio criterio en base a mi humilde e imparcial opinión

Mi futuro está fuera de clase

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En estos días de principios de otoño he tenido momentos de reflexión sobre mi vida y mi futuro. En realidad no se qué tiene que ver con que sea principios de otoño con todo el asunto, pero bueh, es un cacho más poético, ¿no? En fin... volviendo a lo nuestro. Como decía, estuve cruzando por esos momentos en los que uno mira hacia adelante y se busca a sí mismo (no vale pararse en frente al espejo, eh! No seas tonto) y piensa en cuál será su futuro: de qué va a vivir, con quién va a vivir, con quién va a estar casado, con quién se va a acostar mientras su mujer se pasa al portero, etc. Y de todos los futuros que vi durante esta retrospectiva-a-la-inversa el que más terror me da es el de ser profesor. No hay nada más espantoso en la vida que terminar siendo profesor. A ver, acepto a la gente que estudió toda su vida para ser profesor, para darle una oportunidad al botija para que aprenda algo, y se mantenga alejado de la boca de pasta base de la esquina. Pero no la entiendo. Uno pasa 180 días al año durante veintipico años de su vida aborreciendo el ámbito estudiantil, esperando al día en que se pueda ir del salón y no volver nunca más, y este Don Nadie viene y dice: “la educación es la base de toda sociedad, y como profesor me comprometo a cumplir mi rol en la instrucción de nuestros jóvenes”. ¡Callate pelotudo! Lo más probable es que todos tus alumnos te odien, la mayoría tenga planes secretos para matarte, la otra parte sueñe con tu muerte o, en su defecto, tu desaparición repentina y rastros-free (como sugar-free, libre de azúcar), los alumnos que sí parecen estimarte solo humedecen tus calcetines, y ni tu mujer soporta que seas tan necio. Y a pesar de tus intenciones, todos los años, justo antes de comenzar las clases, amenazan con hacer paro porque su salario es mísero. ¡Despertate nabo! ¿No te das cuenta que todos los años es lo mismo? ¡Siempre enseñando lo mismo, año tras otro, a los mismos buenos para nada de siempre, que sueñan con no volver a verte nunca más! Y después no entendés porque te estas quedando pelado, las canas son moneda corriente, y ya no podés ocultar la zapán de borracho que te está brotando. Seguro de chico soñaste con ser astronauta, o policía (o bombero, es lo mismo...) y fuiste tan gil de terminar siendo profesor. Nótese que digo “terminar siendo” porque lo más probable es que hayas estudiado para ser algo mucho más salado, como físico cuántico, y después de fracasar en el laburo, o ser despedido, o haberte jubilado, no viste otra forma de ganarte el pan (y el tinto que te bajas todas las noches) que enseñándoles a unos pobres locos a como no ser como vos. Y eso es lo que más me aterra de este potencial futuro: terminar siendo. Parece ser que es algo al que uno está predestinado, algo así como el cáncer, o la política: te tocó valor, es lo que hay. “¿Sos un fracasado? Tenemos una solución: www.profesoresalaorden.com”